¿Quiénes somos?
José Manuel Angosto Figuerola
Agricultor ecológico con más de 40 años cultivando el alma de la tierra
Mi historia empieza en Belmonte de San José, un pequeño pueblo turolense donde la agricultura no es solo un oficio, es una forma de entender la vida. Desde que tengo uso de razón he estado entre olivos, almendros y campos de cereal, aprendiendo de mis padres y abuelos el arte de escuchar a la tierra y saber lo que necesita.
Tras décadas de trabajo, decidí dar un paso más: apostar por una agricultura ecológica certificada, que no solo me permitiera mantener mis cultivos vivos, sino también regenerar los suelos, proteger el entorno y ofrecer productos de alta calidad a personas que valoran lo auténtico.
En la actualidad gestiono entre 70 y 80 hectáreas distribuidas entre cultivos de olivar, almendro y cereal. El terreno es mayoritariamente de secano, lo que obliga a trabajar con inteligencia, técnicas tradicionales y máximo respeto por los recursos naturales. Aquí cada árbol ha sido plantado, podado y recogido a mano, con tiempos marcados por las estaciones y no por la prisa.
Los márgenes de piedra seca, las cubiertas vegetales y el cuidado del suelo forman parte de una estrategia de manejo que busca mantener la biodiversidad y la fertilidad sin necesidad de pesticidas ni fertilizantes industriales.
Nuestra identidad
Misión
Producir alimentos ecológicos con identidad propia, cuidando de la tierra que me vio nacer y ofreciendo calidad real a quienes confían en nuestro trabajo.
Tenemos un profundo compromiso con la sostenibilidad, la autenticidad del producto y el vínculo emocional con la tierra y la comunidad.
Visión
Impulsar un modelo agrícola sostenible, regenerativo y de proximidad que dignifique al agricultor, revitalice el entorno rural y conecte directamente al consumidor con el origen de los alimentos.
Buscamos posicionarnos como referente en agricultura ecológica honesta y con impacto social.
Valores
Nos guiamos por la honestidad, la transparencia y el compromiso con el entorno.
Defendemos la economía local, la continuidad generacional y la dignidad del trabajo agrícola. Creemos en una agricultura que respeta la tierra, impulsa el desarrollo rural y construye un futuro más sostenible.